Todos los niños sienten nervios a veces: antes de un examen, el primer día de clases o al dormir fuera de casa. La ansiedad es normal y hasta útil. Se vuelve un problema cuando es tan fuerte o tan frecuente que le impide a tu hijo o hija hacer su vida: ir al colegio, dormir bien o disfrutar.
- Los nervios son normales. Preocupan cuando son muy intensos, duran más de un mes o limitan su vida.
- En los niños, la ansiedad se ve en el cuerpo y en la conducta, no solo como miedo.
- Lo que más ayuda: validar lo que siente, acompañarlo en pasos pequeños y no evitarle todo.
¿Cuándo los nervios ya necesitan apoyo?
- ¿Reacciona mucho más fuerte de lo que la situación amerita? Por ejemplo, llora inconsolable por una prueba corta.
- ¿Lleva más de un mes así o va empeorando?
- ¿Deja de hacer cosas por miedo? El colegio, un cumpleaños o actividades que antes disfrutaba.
- ¿Necesita que lo tranquilicen una y otra vez? Hace la misma pregunta y la respuesta solo lo calma un rato.
Cómo se ve la ansiedad en los niños
En el cuerpo
Dolor de estómago o de cabeza, sobre todo antes del colegio; problemas para dormir o pesadillas. Conviene descartar con el pediatra una causa médica.
En las emociones y la conducta
Preocupación constante, llanto fácil, miedo a equivocarse o a separarse de los papás. Ojo: muchas veces se ve como mal genio, rabietas o desafío, no como miedo. No siempre es "mala conducta".
En adolescentes
Muchos no dicen "estoy ansioso". Se nota en que se encierran, duermen muy poco o demasiado, dejan lo que les gustaba o pasan horas en redes comparándose.
Miedos normales según la edad
- Hasta los 5 años: separarse de mamá o papá, la oscuridad, los ruidos fuertes, los animales.
- De 6 a 11 años: equivocarse en el colegio, enfermarse o que algo les pase a sus seres queridos.
- De 12 años en adelante: lo que piensan los demás, la apariencia y las notas.
Si el miedo va con la edad, pasa con el tiempo y no le impide hacer su vida, normalmente basta con acompañarlo en casa.
Qué ayuda en casa
- Valida lo que siente. "Entiendo que te dé miedo" ayuda más que "no es nada".
- Acompaña, no evites por él. Evitarlo todo alivia un rato, pero hace crecer el miedo. Enfréntenlo en pasos pequeños que pueda lograr: primero hablar del cumpleaños, luego ir un rato contigo, luego quedarse solo. Nunca a la fuerza ni como castigo.
- Calma el cuerpo jugando. "Oler la flor y soplar la vela" (inhalar por la nariz y soltar despacio por la boca) o inflar un globo imaginario en la barriga. Practíquenlo cuando esté tranquilo.
- Mantén rutinas de sueño, comidas y pantallas.
- Habla con el colegio si la ansiedad aparece allí.
Lo que sin querer la empeora
- Decir "no seas exagerado" o burlarse del miedo.
- Resolverle todo para que no sufra: así no aprende que puede con ello.
- Tranquilizarlo una y otra vez con la misma respuesta.
- Hablar de preocupaciones de adultos (plata, noticias, enfermedades) delante de él.
Cuándo consultar
Si la ansiedad lleva más de un mes, va empeorando o no le deja ir al colegio, dormir o ver a sus amigos, vale la pena una valoración con un psicólogo infantil.
Si tu hijo habla de hacerse daño o su seguridad está en riesgo, no esperes una cita: acude a urgencias o llama al 123.
Cómo te acompañamos
En psicología infantil y para adolescentes le damos a tu hijo un espacio seguro para entender y manejar lo que siente, y orientamos a la familia. Si la ansiedad tiene que ver con el colegio, trabajamos con los docentes; si hay dudas de atención o aprendizaje, la evaluación neuropsicológica completa el panorama. Atendemos en Chía y de forma virtual.
La ansiedad no se quita con un "tranquilo". Se aprende a manejar, y los niños aprenden mejor cuando se sienten acompañados.
La información de este artículo es orientativa y no reemplaza una valoración profesional. Cada niño es distinto: si algo te preocupa, consulta.