Rendimiento académico y castigos

08.07.2020

El rendimiento académico es una de las preocupaciones más grandes que tienen los padres con sus hijos. Unas buenas notas y un buen desempeño pueden ser sinónimo de responsabilidad, inteligencia, esfuerzo y aprendizaje. Pero, ¿qué pasa cuando hay un bajo rendimiento académico, las notas no son las esperadas y ocurre lo que más tememos: una pérdida de año? 

La mayoría de niños y adolescentes que llegan a mi consulta tienen algo en común, por lo general su rendimiento académico es bajo y lo primero que debemos hacer es comprobar si hay  dificultades de aprendizaje o si se debe a un tema emocional, caracterizado por falta de motivación, apatía frente al estudio o poco interés. 

Independientemente de la razón de su bajo desempeño, la mayoría de estos niños/ adolescentes reciben castigos sociales como "no puedes ver televisión" "te quito el celular" "no puedes salir por un par de meses" "no puedes jugar play", entre otros. 

Por eso, invité a Johanna Escobar, Psicóloga Clínica, para conversar sobre su percepción y la mía con respecto a estos temas. 

Aquí te dejo las principales conclusiones: 

1. Detrás de un bajo desempeño académico pueden haber muchas causas. Tenemos que mirar con lupa qué es lo que pasa con ese niño o con ese adolescente. Si realmente hay una dificultad de aprendizaje, el castigo no está solucionando el problema. Lo que debemos hacer es trabajar la dificultad para poder mejorar el aprendizaje. 

Si por el contrario no hay motivación e interés en el estudio, ahí también hay un problema. ¿Qué se esconde detrás de un adolescente apático y con poco interés? Hay que descubrirlo. 

2. Como padre o madre un bajo rendimiento académico genera frustración e impotencia debido al esfuerzo económico y emocional invertido. Pueden haber expectativas propias o ajenas que no se están cumpliendo y el castigo pasa a ser la respuesta a esta cadena de enojo y frustración. Sin embargo, no soluciona el problema. 

3. Si el problema es de responsabilidad frente al estudio, debemos cuidar el doble mensaje, es decir, "quiero enseñarte a ser responsable, a asumir las consecuencias y a que adquieras interés en el estudio, pero si tienes un problema soy el primero que habla por ti con los profesores con respecto a tu nota". 

Johanna utilizó un termino bastante apropiado para definir esta conducta y es "mamá, papá o terapeutas helicóptero". Incluyo a los terapeutas porque a mí también me ha pasado. Quiero resolver todo. Quiero que les vaya bien y paso a revolotear diariamente sus vidas sin el objetivo de enseñar lo que realmente debo enseñar. 

4. Utilizar castigos sociales puede ser un arma de doble filo porque me estoy metiendo con algo valioso para los adolescentes y es su vida social. Castigar lo académico con lo social puede generar sentimientos de rebeldía y aumentar el rechazo. "Si antes no me gustaba ahora si que menos". 

5. Antes de castigar te invito a pensarlo mejor en términos de causa- efecto. Una consecuencia directa relacionada con la situación. 

Pero siempre pensando " ¿esto que hago enseña"? ¿qué impacto tiene en el futuro?

6. Para corregir se necesitan límites claros. Un tono de voz y una forma particular libre de sarcasmos, expectativas y mandatos. Se necesita una conexión real, adecuada y apropiada con el niño o el adolescente. 

7. La vida académica puede generar mucha ansiedad. Recordemos y recordémosle siempre a los niños que hay vida más allá de las notas. Hay valor personal detrás de un número o una calificación. 


Si quieres ver el live completo puedes buscarlo en mi biografía de instagram. Me encuentras como @conscientedeaprender. 


Si te gustó este post. Comparte!