La atención: una guía no practica para entender y mejorar la atención de los niños 

25.05.2020

Imagina que un día vas caminando por la calle distraído, pensando en la comida que vas a preparar  y de repente escuchas que alguien grita tu nombre: ¿Qué crees que hace tu cerebro? 

A) Sigue caminando normal, eso no es conmigo 

B) Piensa "debe ser alguien más que se llama igual" 

C) Voltea y mira quien está llamando

La respuesta correcta es C. Vas a voltear y vas a mirar quien ha dicho tu nombre porque ese es un tipo de atención involuntaria a la que tu cerebro reacciona sí o sí. No tienes forma de pensar que no es contigo a menos de que no hayas escuchado. Si fue un grito, es un estímulo que por su sonido va a llamar tu atención y por haber mencionado tu nombre se activará automáticamente algo que dice "esto es conmigo". 

Así funciona nuestra atención. Es una habilidad mental que te permite generar y mantener un estado de activación para que puedas procesar información. Pero es un proceso complejísimo. Tan complejo que no solo participa una estructura cerebral sino varias. Además, eso de mantener un estado de activación no es como prender un bombillo y dejarlo ahí. No. Necesita estímulos lo suficientemente atractivos y motivantes que te mantengan ahí pendiente de lo que pasa. Como por ejemplo, una final de fútbol para los que son hinchas o tu serie favorita. 

Es tan complejo que no solo hay un tipo de atención sino varias. Voluntarias e involuntarias. No voy a mencionarlas y ahondar en eso aquí, pero te voy a poner un ejemplo. No es lo mismo prestarle atención a una película con subtítulos, intentar escuchar al profesor cuando tu amigo te está hablando o responderle a alguien por teléfono mientras vas manejando. Son procesos distintos pero en los tres necesitas prestar atención.

A nivel de desarrollo la atención es una habilidad que va madurando con la edad, por eso los niños tienen menos capacidad atencional que los adultos y sus periodos de concentración son más cortos ¿cuánto de cortos? Cortos.  Particularmente no me gusta proponer tiempos exactos de atención porque considero que siempre va a depender de muchos factores como: la motivación, la movilidad, la hora del día, lo novedoso, entre otras cosas. Aunque yo sé que hay muchísima información sobre el tema. Para mí, lo más importante es comprender que es normal que los niños se distraigan y eso nos permite ser más flexibles con las actividades que realizamos y permite que tengamos pausas activas entre una tarea y otra. Además, de exigirles según su capacidad.

Los profesores de preescolar por lo general tienen claro este concepto y por eso utilizan diferentes estímulos para llamar la atención de sus alumnos. Suben y bajan el tono de voz, imitan voces, utilizan sonidos y se acompañan de juguetes lo suficientemente atractivos. Además, las clases están planeadas para pasar de la mesa al piso o del piso a la mesa, con el fin de generar movimiento y pausas activas. Eso es mantener la atención lo más arriba posible.  

Sin embargo, habrán días donde las estrategias funcionen y otros donde no tanto. Es normal y por eso este artículo se llama "guía no práctica para entender y mejorar la atención", porque aunque hay cosas que sin duda podemos hacer, a veces no funcionarán y no quiere decir que la estrategia esté mal o la estés aplicando como no es,  quizás ese día habían otros factores que influyeron sobre la atención del niño/a. 

Aquí te dejo algunas estrategias que pueden funcionar para mejorar la atención de los niños: 

1.  Utiliza estímulos propioceptivos: Los estímulos propioceptivos son estímulos físicos o sensoriales que nos devuelven al "aquí y ahora" con nuestro cuerpo. Por ejemplo, tocar un hombro, tocarte la espalda o las manos, son formas de recordarte que estás aquí presente y lo que te estoy diciendo es importante. "Te devuelven a la tierra" si por casualidad tu mente se ha ido a otro lado. 

2. Cambia el tono de voz: Los diferentes tonos de voz funcionan como señales de alerta y llaman la atención de forma involuntaria, por eso si estás leyendo un cuento y tu voz va cambiando, hay emoción y por supuesto habrá atención. 

3. Incluye dentro de tu rutina de juegos actividades de concentración: En internet, pinterest, youtube o instagram hay mucha información e ideas sobre actividades de concentración. Las sopas de letras, los rompecabezas, el encaje de figuras, hasta el ajedrez, son ejemplos de algunas de las actividades que sin duda favorecen la atención. 

4. Utiliza velocidad en las actividades: Si yo le digo a un niño/a "necesito que taches todas las palabras que comienzan por "A" en una hoja de periódico, seguro es una instrucción clara y estoy trabajando atención selectiva, porque estoy seleccionado algo específico en un mar de estímulos. Pero si yo le digo "te daré 1 minuto para que taches todas las palabras con "A", ahí estoy incluyendo algo importantísimo: LA MOTIVACIÓN. Esto se volvió una competencia. La emoción y la motivación son la clave en la atención de los niños. No olviden eso. El reto es encontrar qué motiva a un niño y eso solo lo sabes tú. 

5. Permite pausas activas:  Exige que los niños terminen una actividad pero también permite que tengan pausas activas. Por ejemplo, si la tarea es armar un rompecabezas, permite que lo finalice y después puede tener un periodo de descanso también activo mientras va a la cocina y vuelve. Lo importante de las pausas activas es que no se pueden convertir en descansos prolongados e interminables. El compromiso es ir y volver a tiempo. 

6. Apóyate usando un cronómetro o un reloj: La consciencia del tiempo mejora la capacidad atencional. He visto muchas estrategias para mejorar la consciencia del tiempo y una de ellas es ponerle un botón de color sobre el número de inicio y final. Por ejemplo, pones un botón sobre el número 5 en un reloj análogo y otro sobre el 10 y puedes explicarle al niño que aquí comienza y ahí termina. Esos son 5 minutos. Todo depende de la meta. Pueden ser 1, 2, 3 o 10 minutos. 

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