¿Controlar o gestionar la ansiedad?

11.05.2020

Siempre he sido ansiosa. Antes me costaba decirlo o aceptarlo porque creía que era símbolo de debilidad o vulnerabilidad. De echo pensaba que estaba mal y que  las personas ansiosas tenían un problema. Pensaba que era mejor no hablar del tema para que no me diera más ansiedad pero lo que no sabía era que el producto de eso no estaba afuera sino adentro. Mis propios pensamientos me daban ansiedad y a ellos nos los podía callar. 

Pero un día entendí que tenía un serio problema con el control y la necesidad casi absurda de tener un plan en todos lo sentidos y las direcciones para que nada se saliera de mis manos. Y eso me generaba aún más ansiedad. 

Tenemos realmente un serio problema con el tema del control. Queremos controlarlo absolutamente TODO. Desde lo que va a pasar mañana hasta lo que sentimos y cuando algo no sale como esperábamos nos llenamos de angustia y eso también queremos controlarlo. Queremos tener control hasta del propio control

Y por eso, sin darnos cuenta hemos caído en un circulo vicioso. En un laberinto sin salida en el que el control es la cuerda que nos hala hacia adentro y no hacia afuera y solo al cortarlo podremos salir de ahí. 


Reconocer tus emociones es el primer paso para gestionar tu ansiedad

Por eso, cuando entendí que gestionar mi ansiedad era mejor que querer controlarla, solté de alguna manera la responsabilidad que sentía por eso y comencé a buscar formas de reconocerla y hacer las paces con ella.  

Una de esas formas fue la meditación. Comencé  a meditar sin sentido y sin propósito y un día descubrí que lo estaba haciendo todos los días porque realmente tenía la necesidad de hacerlo. Me hacía bien. Tan bien como cuando comía chocolate, escuchaba música o leía algo. Meditar me dio la opción de sentarme en la tribuna y comenzar a ver mis pensamientos como carros de carrera. De lejos, sin juzgar. Los veo y los dejo pasar y en la siguiente vuelta puede ser que regresen pero otra vez se van y al final siento paz y tranquilidad. 

Eso querido amigo/a es gestionar la ansiedad. Hacer todo lo que te haga bien para reconciliar tu relación con tus emociones. Hoy puede ser la meditación, mañana un brownie o hacer ejercicio. Más adelante puede ser la necesidad de comenzar un proceso terapéutico y no pasa nada. No tengas miedo a sanar. Lo peor que puede pasar es que nades tan profundo, que te enfrentes contigo mismo y que quieras seguir más a fondo. 

MN